Saturday, 08 de August de 2020 02:30
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Ciencia histórica al corazón mismo del pueblo

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Por Roberto Pérez Rivero.
Fuente CUBARTE
 
30 años de persistente  actividad científica de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba corroboran la sentencia de Emilo Roig: la ciencia debe proyectarse en forma de servicio popular.

El 7 de diciembre de este año la organización de los historiadores cubanos celebrará sus primeras tres décadas de vida; ello, me ha motivado a compartir con los lectores de Cubarte algunos de los resultados que la Unión ha obtenido en su quehacer científico, porque como lo evidenció la realización del XX Congreso Nacional de Historia a finales del año 2010 e inicio del 2011, en esa   labor investigativa, han ocupado un importante espacio los estudios de diversos temas de historia de la cultura en el país, y además, porque otros resultados aunque no tan directamente relacionados con tales tópicos, si causan significativo impacto en el desarrollo cultural de la población.
Para ello, pondré a consideración de ustedes dos o más trabajos. En este inicial, se hace un repaso de lo más llamativo de la actividad científica de la organización, para que se cuente con la información general que permita valorar lo que expondré en uno o varios textos sucesivos: el tratamiento de los temas culturales en el último Congreso Nacional de Historia; y porque la actividad científica de la Unión además de constituir un ejercicio académico e intelectual, tiene mucha proyección y significado cultural.
 
La Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC) como organización científica que reconoce la responsabilidad social de la Ciencia Histórica, tiene como eje fundamental de su existencia la actividad investigativa, llevada a cabo en todos estos años en correspondencia con los principios de la Revolución Socialista, y en defensa de sus conquistas.
 
La UNHIC defiende y materializa el criterio de que solo desde la solidez científica es que la historia puede contribuir al desarrollo de la cultura nacional, a las tareas de la lucha ideológica, a la formación patriótica y revolucionaria, y a la prospectiva y el debate estratégico sobre los retos actuales del socialismo en Cuba y América. En el cumplimiento de tal designación, el desarrollo de los Congresos Nacionales de Historia ha ocupado un lugar relevante.
 
Congresos Nacionales de Historia
 
El 8 de octubre de 1942, se efectuó en Cuba por primera vez un Congreso Nacional de Historia, con el propósito de tratar temas relacionados con la investigación, la enseñanza y la divulgación de la historia. La idea fue del profesor de Historia de América de La Universidad de La Habana, Herminio Portell Vilá; este cónclave, y sus ulteriores ediciones trascendieron como tradición de los historiadores cubanos, por la significativa participación como iniciador y ponente del Dr. Emilio Roig de Leuchsenring, Historiador de La Habana, y Presidente de la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales (SCEHI). Los Congresos Nacionales de Historia, contaron además con el coauspicio de otras instituciones y asociaciones.

El Dr. Roig logró  en ese Congreso, la unidad de aquellos profesionales que se entregaban a los estudios históricos, y emergió como líder y promotor del desarrollo historiográfico en Cuba. Su figura fue capaz de convocar a los más destacados intelectuales dedicados a la historiografía, y también a los maestros y profesores de los diferentes niveles de enseñanza. Asimismo, convidó a prestigiosas instituciones y personalidades de América Latina y los Estados Unidos.

En la convocatoria al Primer Congreso Nacional de Historia (CNH), ningún historiador con obra meritoria fue excluido; incluso, se extendió a  no miembros de la SCEHI con el deseo de que la cita fuera una obra conjunta de cuantos se interesaran por el estudio y la enseñanza de la Historia de Cuba.

La dimensión educativa y cultural de este Congreso, y los siguientes, quedó expresada en las palabras que Roig pronunció en la sesión inaugural: “Todos cuantos formamos parte de la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales sentimos la necesidad imperiosa de revalorizar nuestra historiografía y la historia de América y darle el dinamismo indispensable para hacer llegar la cultura histórica al pueblo, a fin de reformar la conciencia cubana y americana”. Sentenció que los reunidos en aquella cita científica no eran una cúpula de elegidos, porque “La inteligencia y la sabiduría solo tienen un valor humano apreciable cuando se proyectan en forma de servicio popular”(1).
 
Hasta el año 1960, se realizaron trece Congresos Nacionales de Historia, organizados por la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales y la Oficina del Historiador de La Habana. En ellos, se presentaron más de 600 trabajos sobre la prehistoria y la Historia de Cuba en general, Historia de América, Historia General, revalorización de las luchas por la independencia, Historia Local, Personalidades históricas, Historia de la Medicina, Historia de las artes y enseñanza de la Historia (2).
 
En 1997, la UNHIC retoma la tradición, y se celebra en el Museo de la Revolución, ciudad de La Habana, el XIV CNH. De 1999 al 2009, se realizaron cinco congresos: XV, 1999, Sancti Spíritus; XVI, 2001, Santiago de Cuba; XVII, 2003, Cienfuegos; XVIII, 2005, Matanzas; y XIX, 2009, Ciego de Ávila. Del XIV al XIX se debatieron 500 ponencias (3), las que como norma se examinaron en cinco comisiones: Colonia, Neocolonia, Revolución en el poder; Patrimonio histórico, arqueología, museología, archivología y bibliotecología; y Teoría y metodología de la enseñanza e investigación histórica. En la cita número XIX tuvo un significado muy especial, la realización de cuatro talleres en plenarios: Enseñanza de la Historia, Divulgación de la Historia en los medios de difusión masiva, Patrimonio histórico de la nación, y La historiografía en la Revolución cubana.
 
Nótese que en estos cónclaves siempre ha estado presente la socialización y el debate en torno a los problemas de la defensa del patrimonio histórico y cultural de la nación. Por ejemplo, en el citado XIX Congreso, los delegados se pronunciaron por estrechar los vínculos con las instituciones de la cultura que tienen tal encargo; se hizo énfasis en la necesidad de una mayor protección del patrimonio cultural, material y espiritual para hacerle frente a las influencias extranjerizantes; y se evaluó la necesidad de los museólogos de buscar espacios para reflexionar y encontrar respuestas concretas a problemas de su trabajo. Asimismo, en lo referido a las ponencias dedicadas a las expresiones de la identidad local y el trabajo promocional, se analizó la pérdida de tradiciones culturales en municipios y se hizo un llamado a potenciarlas a fin de contrarrestar el desarraigo y la pérdida de valores históricos y culturales (4).

Tales reflexiones, lo debatido en las otras comisiones, la extensión del evento a centros de trabajo y estudio de la provincia, y el trabajo meritorio de la UNHIC con total apoyo de la dirección del Partido de la provincia de Ciego de Ávila, que tomó el Congreso como suyo, convocando a todos los organismos, organizaciones e instituciones provinciales, entre ellas las culturales, motivó una carta de felicitación del compañero Esteban Lazo Hernández, en la que precisamente apuntó:
“La historia no la podemos subestimar jamás. Cada día se hace más necesario acudir a nuestro pasado glorioso, él, como nos enseña el compañero Fidel, es base y sostén para la elevación de los valores morales y culturales del pueblo, para el desarrollo de su ideología y su conciencia. “Es instrumento y vehículo de la Revolución”. (5)
 
A partir del VI Congreso de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (6), se ha trabajado por mejorar y perfeccionar la calidad de sus congresos científicos. Así, en enero del año 2010, fue asumido el Documento Base de los Congresos Nacionales de Historia, importante instrumento que lo define y regula su preparación y realización.
 
En el XX CNH se aplicaron los elementos esenciales de ese Documento Base, aunque hubo que instrumentarlo con modificaciones por razones ajenas a la voluntad de la Unión. Por la compleja situación económica por la que atraviesa el país, se realizó solo hasta el nivel de provincia. Entre octubre del 2010 y febrero del 2011 se desarrollaron las citas de todas las filiales; incluyendo los eventos de la Isla de la Juventud y la Sección Especializada FAR, se efectuaron 16 Congresos Provinciales en los que se debatieron 689 resultados sin contar numerosas conferencias e intervenciones especiales que realizaron destacados historiadores. En los congresos participaron como autores, tribunales, panelistas, invitados y otros; al menos, 1 670 personas (7).
 
Estos datos encierran uno de los saldos más significativos del XX Congreso, se hizo renuncia a la cita en Guantánamo (8), pero el evento se multiplicó en decenas de debates que tuvieron lugar a lo largo y ancho de todo el país. Ello quiere decir, que la UNHIC, sigue haciendo suyo el objetivo esencial declarado en el Primer Congreso Nacional de Historia: “Promover el mayor auge de los estudios históricos y alentar su cultivo, así como difundir el estudio de la historia más allá del círculo de especialistas, hasta el corazón mismo del pueblo a fin de que ese conocimiento lleve a la reafirmación permanente de la fe cubana en la evolución histórica de la nacionalidad y estimule el más sano patriotismo” (9).
 
Como en las citas precedentes, los contenidos culturales ocuparon un lugar destacado en este evento. Ya anuncié en el preámbulo del artículo, que ese será el tema que desarrollaré en posterior trabajo. Lo que explicaré, además de aportar el balance de la cuestión objeto de análisis, evidenciará que los resultados alcanzados en 30 años de actividad científica demuestran que los más de 5 000 asociados de la UNHIC en este frente están organizados, con fuerza y movilizados, como lo enunció el lema central del XX Congreso Nacional de Historia, en torno a un encargo: Tres décadas en defensa de la cultura histórica de los pueblos de Cuba y América.
 
Notas:
(1) Tomado de: Félix Julio Alfonso López: “Emilio Roig de Leuchsenring y su labor historiográfica en el Primer Congreso Nacional de Historia (1942)”, El Historiador, No. 1, 2008, p. 02.
(2) Fuente: Instituto de Historia de Cuba: Historia de Cuba y sus fuentes. Segunda parte. Editora Historia, Ciudad de La Habana, 2006, pp. 3-41.
(3) Ibídem, pp. 42-105. Los datos del XIX CNH fueron tomados de: El Historiador, No. 2, 2009, pp. 08-09.
(4) Relatoría General XIX Congreso Nacional de Historia: Comisión patrimonio histórico, arqueología, museología, archivología y bibliotecología. Ciego de Ávila, marzo 2009.
(5) Carta del compañero Esteban Lazo Hernández al primer secretario del Comité Provincial del Partido de Ciego de Ávila, y a los presidentes de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba y de su filial avileña. RSB: 538 (16. 04. 09).
(6) Los Congresos de la UNHIC son los llamados congresos orgánicos, y los Congresos Nacionales de Historia, son sus principales citas científicas.
(7) Fuente: Informe de balance del XX CNH, Comité Ejecutivo Nacional de la UNHIC, marzo 2011.
(8) La cita nacional estaba prevista para el mes de abril del 2011 en esa provincia. No obstante, en el mes de julio, y coincidiendo con la actividad central nacional por el Día del Historiador, se realizó la sesión de clausura del Congreso  en aquel territorio.
(9) Tomado de: Félix Julio Alfonso López: Ob. Cit., p. 02.