Saturday, 08 de August de 2020 02:44
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La cultura, la nueva sociedad y los caminos que transitan

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Autor: Rolando Julio Rensoli Medina
Fuente Cubarte
Mildred de la Torre Molina es conocida en el mundo científico y literario por sus libros y artículos sobre el autonomismo como corriente de pensamiento y acción de la Cuba de la segunda mitad del siglo XIX, el neoanexionismo, el desarrollo de la educación en el proceso revolucionario posterior a 1959, estudios sobre la historiografía cubana y las políticas culturales del estado cubano. Esos, han sido los temas más recurrentes de esta destacada investigadora del Instituto de Historia de Cuba, fundadora del Grupo de estudios sobre el pensamiento pedagógico y política cultural de esa institución.
La también profesora de la Universidad de La Habana y doctora en ciencias históricas, nos sorprende siempre no solo por su prolija producción historiográfica propia, sino igualmente por el verbo magnífico de sus conferencias y los cursos que organiza como aquél de grata recordación: Diálogo con la cultura cubana en el período revolucionario.1959-2007, del conocido espacio de reflexión y debate del Instituto de Historia, la Cátedra Emilio Roig.
La doctora de la Torre no abandona nunca el estilo pedagógico de vida, siempre enseña, los que somos sus pupilos nos alegramos de la experiencia que nos transmite y sobre todo de su divisa fundamental: la unidad.
Mildred, ―no evito llamarla así por el cariño ganado― lo que más aporta es precisamente ese sentido de unión, cual equilibrio necesario que salva el escollo que a todas vista parece imposible. Y no es segunda de nadie en su audacia investigativa. Cuando el debate sobre el “Quinquenio gris” se tornaba precisamente gris con pespuntes negros, vino aquél taller para su esclarecimiento en la Casa de las Américas y el Instituto Superior de Arte pero apareció también, desde el ángulo de la ciencia histórica, una novedad de la Editora Historia que tiene por autora a la investigadora de marras: La política cultural de la Revolución cubana, 1971-1988, libro que se agotó tan pronto como vio la luz.
Defensora de la historia como ciencia, aunque receptora de los resultados de otras disciplinas, interdisciplinar ella misma y formadora de la reserva científica como continuidad necesaria, Mildred de la Torre obsequia para la XXI Feria Internacional del libro Cuba 2012, un libro colectivo pero que no deja ―ni por asomo― de ser su libro: La cultura por los caminos de la nueva sociedad cubana (1952-1992).
Es su libro porque nació a iniciativa, gestiones e instancias suyas, porque es la coordinadora del texto, su prologuista y además, lo encabeza con un monográfico que sitúa al lector en condiciones de entender los procesos y otros contenidos que escudriña la obra: Valoraciones y perspectivas del estudio sobre política cultural del Estado cubano.
La Editorial de Ciencias Sociales, del Instituto Cubano del Libro,  asumió la responsabilidad de su publicación con un trabajo editorial complejo por la diversidad temática pero que supieron desarrollar con éxito Maritza Mosqueda Rodríguez y Lili Chi con corrección de Natacha Fajardo Álvarez.
Ocho ensayos y artículos, de nueve autores. Un colectivo del Instituto de Historia de Cuba que se enfrenta a la polémica. Cuatro decenios de la historia de nuestro país marcados por un golpe de estado que traumó la república, una lucha insurreccional que cambió el destino de la nación y un proceso transformador que recibe el duro golpe de la crisis económica, portadora de otra de valores. De 1952 a 1992, un período estudiado pero matizado por los conflictos ideológicos de los autores de las obras que lo han abordado en dependencia del “la orilla de la mar” en que se encuentran o que prefieren seguir.
La identidad nacional cubana: cultura y sociedad, evolución y crisis, de mi autoría, es el segundo en orden de los trabajos expuestos en la obra colectiva. Según la prologuista: “…muestra la diversidad y el pluralismo de los pensamientos que avalan a los aconteceres ideopolíticos y culturales. (…) llama la atención sobre un problema metodológico medular: la historia es total y abarcadora por fragmentada que se quiera y pretenda estudiar. El hombre es un ente cultural y así lo expresa el autor, porque la cultura es multidimensional y deviene en necesaria esencia de las conductas humanas, sea cual sea su derrotero específico”. (1)
La Asociación Más Luz y su Museo histórico, interesante trabajo de Hilda María Alonso González e Idania González Moreno que: “…construyen, con inteligencia y sabiduría, la fascinante historia del museo histórico Más Luz, de Santiago de las Vegas en el actual municipio de Boyeros. La historia se muestra con todos los encantos de la obra de su fundador, Francisco Fina, y con los escollos de una época que, de modo lamentable, no fueron eliminados después de 1959”.
Áurea Verónica Rodríguez Rodríguez, especialista de primer orden en temas de historia social de la Revolución, incursiona en el libro con un tema de referencia para el abordaje de la primera revolución cultural cubana. Educación sin privilegio: la nacionalización de la enseñanza. “…ofrece una panorámica de la situación educacional del país durante la república neocolonial. Ella se detiene, en particular, en la enseñanza privada como parte de sus peculiaridades socioclasistas y discriminatorias del capitalismo en Cuba.”
Novedoso y polémico se nos muestra Subversión cultural mundial y su influencia en Cuba (1959-1989) de Joney Manuel Zamora Álvarez, de quien aprecia Mildred de la Torre: “…reta a los entendidos dogmáticos con nuevas aperturas de pensamiento. En su trabajo existe una excelente profundización e interpretación en los conceptos históricos para ir más allá de la creación artística e introducirse en los complejos mundos de la relación las generaciones y los cambios micro y macro culturales, sin dejar fuera de su espectro a las manifestaciones de la cultura tradicional y popular. Esto le permite valorar lo cubano dentro de lo universal.”
Malena Balboa Pereira, en El humor gráfico en los albores de la Revolución Cubana (1959-1962). Legitimización de un proceso “…recuerda al lector los valores del humor gráfico en la legitimización del proceso revolucionario. De los albores se trata y de cómo se puede comprender el alcance de la confrontación clasista a través del arte gráfico. Ella se refiere a la caricatura revolucionaria y no a su contraparte, dejando pendiente esta última.”
En Radionovela cubana: continuidades y rupturas (1959-1990), Eyma Román Santana incursiona “…en el difícil y complejo mundo de la historia social y en el de las mentalidades en particular. (…) El examen del objeto investigativo deviene en una interesante ventana por donde se observa de manera crítica a la sociedad cubana con los juicios y las emociones de los diferentes sectores sociales”.
Y cierra este libro de un colectivo de autores del Instituto de Historia de Cuba con una reflexión crítica de Jorgelina Guzmán Moré En torno a la creación artística dentro de la estrategia general del Ministerio de Cultura. Una mirada de actualidad.
Ya esta autora había abordado el tema, de alguna manera, en un libro propio. “Guzmán Moré mira hacia adentro, busca los hilos conductores de la sociedad que con penurias trata de seguir hacia adelante en medio de un prolongado período especial. Valora con realismo las posibilidades de la creación cultural como escudo de sus inevitables y evitables avatares. (…) Ella, como los otros integrantes de este colectivo de autores, apuesta al futuro”.
Es muy difícil pronosticar qué sucederá en general, con los lectores, cuando concluyan la lectura de este libro, no obstante, pienso que a los estudiosos de la cultura algo les aporte, se avizora que podrá tenerse en cuenta para investigadores y profesores que aborden el recuento histórico de este importante período de la historia nacional, sobre todo, cuando la propia institución a la que pertenecen sus autores está elaborando nuevos tomos de la obra científica de Historia de Cuba, correspondientes a las etapas 1940-1952, 1952-1958 y 1959-1975. Por lo pronto, la Editorial de Ciencias Sociales y el Instituto de Historia de Cuba, han dado un paso importante para continuar en la profundización de reflexiones sobre nuestra historia.
El lector será atraído sin dudas por la tonalidad azul celeste de la cubierta, con la obra plástica de Luis Martínez Pedro Bucaré piñón común (1975) en un diseño en el que Susana de la Cruz Rodríguez se esmera con la realización de Yuleidis Fernández Lago, mientras la querida Ada de la Nuez se encargó del diseño interior del libro. Teresa Bernabeu Castrisano completa el equipo de realización de esta obra.
Ya está libro, ahora falta su lectura, librerías y bibliotecas aguardan. La cultura continúa transitando por los caminos de la nueva sociedad cubana. Las ferias del libro cubanas, son exponentes del alcance cultural trascendental de la obra revolucionaria.
Notas
(1) Esta, y todas las citas textuales de esta reseña, que le siguen, corresponden al prólogo del libro.