“La Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América”: implacable alegato martiano

Historia

Por: María Luisa García Moreno*

Entre el 7 de enero y el 8 de abril de 1891, se re­unió en Washington la Comisión Monetaria In­ternacional, a la que Estados Unidos convocó con el propósito de asentar su hegemonía en el continente e imponer la plata como moneda de cambio.

A pesar de las trabas impuestas por Estados Unidos, que impidieron su participación como delegado de Uruguay en la primera sesión, Mar­tí tomó parte activa en los debates. De su tras­cendente actuación dan fe los siguientes datos: realizó el 10 % del total de intervenciones y fue el segundo, luego del presidente de la Conferen­cia, en hacer uso de la palabra; integró tres de las cinco comisiones que laboraron durante el encuen­tro y fue el encargado de la redacción del informe final. Al decir del investigador Pedro Pablo Ro­dríguez, “Uruguay vibró por la palabra del cu­bano, quien interpuso su talento, su capacidad negociadora y de convencimiento para echar por tierra el intento de la naciente potencia imperial de conducir a Nuestra América en pos de sus in­tereses hegemónicos”.1

De igual modo, de septiembre de 1889 a mayo de 1891, redactó doce crónicas periodísticas, diez para La Nación, de Buenos Aires; una para el pe­riódico mexicano El Partido Liberal, y un largo in­forme para La Revista Ilustrada, de Nueva York.2 En este último, Martí defendió el criterio de que América promoviera “todo lo que acerque a los pueblos” y rechazara “todo lo que los aparte”;3la aceptación del patrón plata alejaría a América de algunos países europeos, importantes socios comerciales.

Martí —más adelante, escribiría a su amigo mexicano Manuel Mercado “Viví en el mons­truo, y le conozco las entrañas […]—4 desconfia­ba de las verdaderas intenciones de Washington y consideraba que “[…] Si dos naciones no tie­nen intereses comunes, no pueden juntarse. Si se juntan, chocan”.5 Y con bella metáfora explicó:

Dos cóndores, o dos corderos, se unen sin tanto peligro como un cóndor y un corde­ro […] Prever es la cualidad esencial, en la constitución y gobierno de los pueblos. Go­bernar no es más que prever. Antes de unir­se a un pueblo, se ha de ver qué daños, o qué beneficios, pueden venir naturalmente de los elementos que lo componen.6

Martí, implacable, criticó a Estados Unidos:

Creen en la necesidad, en el derecho bárba­ro, como único derecho: “esto será nuestro, porque lo necesitamos”. Creen en la superio­ridad incontrastable de “la raza anglosajona contra la raza latina”. Creen en la bajeza de la raza negra, que esclavizaron ayer y vejan hoy, y de la india, que exterminan. Creen que los pueblos de Hispanoamérica están forma­dos, principalmente, de indios y de negros. Mientras no sepan más de Hispanoamérica los Estados Unidos y la respeten más […] ¿pueden los Estados Unidos convidar a Hispanoamérica a una unión sincera y útil para Hispanoamérica? ¿Conviene a Hispa­noamérica la unión política y económica con los Estados Unidos?7

Y añadió:

Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pue­blo que quiere morir, vende a un solo pueblo, y el que quiere salvarse, vende a más de uno. El influjo excesivo de un país en el comer­cio de otro, se convierte en influjo político […] Cuando un pueblo fuerte da de comer a otro, se hace servir de él. Cuando un pueblo fuerte quiere dar batalla a otro, compele a la alianza y al servicio a los que necesitan de él. Lo primero que hace un pueblo para llegar a dominar a otro, es separarlo de los demás pueblos […] La unión, con el mundo, y no con una parte de él; no con una parte de él, contra otra […].8

Aunque representante de Uruguay, Martí de­fendió “[…] los derechos patentes de los países americanos”.9 Muchas de sus reflexiones en esta crónica mantienen plena vigencia en este mundo donde “[…] las multinacionales estadouniden­ses controlan una gran parte del mercado mun­dial y ejercen una fuerte influencia en la vida po­lítica de muchos países de América Latina y del Tercer Mundo, e incluso de los países desarro­llados […]”.10 “[…] Así, gracias a la imposición de su sistema monetario, Estados Unidos ejerce un control sobre las economías de los países del Sur y sanciona a las naciones díscolas, como lo ilustra el caso de Cuba hoy”.11

La próxima Cumbre de las Américas, de la que se pretende excluir a Cuba, es también muestra de la prepotencia imperial.

* Periodista, editora y escritora.

1 Pedro P. Rodríguez: “Martí, protagonista de la Confe­rencia Monetaria Internacional Americana”,

2 José Martí: “La Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América, La Revista Ilustrada, mayo de 1891, en Obras completas, t. 6, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2007, pp. 157-167.

3 _____: “Informe”, en ob. cit., p. 153.

4 _____: “Carta a Manuel Mercado”, 18 de mayo de 1895, en ob. cit., t. 4, p. 168.

5 _____: “La Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América”, ob. cit., t. 6, p. 158.

6 Ibidem, p. 159.

7 Ibidem, p. 160.

8 Ibidem.

9 Paul Estrade: “La acción de José Martí en el seno de la Comisión Monetaria Internacional Americana”, en Martí en su siglo y en el nuestro, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2008, p. 19.

10 Salim Lamrani : “José Martí y las conferencias interna­cional y monetaria: Alegato por la independencia eco­nómica de Nuestra América”, en http://www.josemar­ti.cu/dossier/

11 Ibidem.